Sobre Indonesia

La Historia de Indonesia
El archipiélago de Indonesia ocupa 3.000 millas de este a
oeste y es el complejo isleño más extenso del mundo.
El mar ha influido inevitablemente en la historia de
Indonesia. No sorprende encontrar que el barco se
utilice persistentemente como metáfora en la
literatura, en la tradición oral y en las artes en
Indonesia. Vientos monzónicos soplan al norte y
sur del ecuador, lo que ha facilitado la
comunicación al interior del archipiélago y entre
éste y el resto del Asia marítima; Las precipitaciones
cálidas han nutrido la rica vegetación. En la
antigüedad, la madera y las especias de Java y las
islas del este eran renombradas, así como las
resinas de la excepcionalmente húmeda jungla
ecuatorial en el oeste de las islas de Sumatra
y Borneo. Poco tiempo después del comienzo
de la Era Cristiana, los productos de mercancía
eran enviados al exterior por barco, y los ríos
navegables conectaban el interior de Indonesia
con los mercados distantes.

Sin embargo, las fáciles comunicaciones con el
exterior no tuvieron como consecuencia la formación de reinos territorialmente extensos. Los numerosos estuarios de Sumatra y Borneo, orientados hacia los mares interiores,poseían una abundancia de ricos mariscos y pescados, que hizo posible una asentada forma de vida, y las relaciones entre los habitantes de un estuario y sus vecinos eran más importantes que las que pudieran tener con las tierras del exterior. La Historia marítima de Indonesia es la historia de los esfuerzos de los grupos locales, dotados de más o menos recursos, por proteger sus identidades distintivas. Los mismos intereses locales se encuentran en la isla de Java, donde el rico terreno volcánico, regado suavemente por la corriente de los ríos, favorece la producción de arroz y un patrón de retales de las áreas establecidas en los valles de los ríos separados por montañas y por la jungla. Antes de haber archivos de ello, muchos de estos grupos costeros estaban desarrollando una forma de jerarquía, acompañada de los signos de rango de los artesanos. Ningún grupo era suficientemente grande como para invadir y ocupar los territorios vecinos; sus energías eran absorbidas por la intensa explotación de sus recursos naturales. Aquellos que vivían cerca del mar entendían que el aislamiento geográfico no era un problema, y sabían aprovechar su ambiente marítimo para hacer negocios y adqurir nuevas técnicas para mejorar la vida. Mirando hacia el exterior, lejos del sentido de pertenencia inculcado en las grandes comunidades, se animan a perseguir los intereses locales.

 
De esta manera, la estructura de las fuentes escritas y orales sugiere a los historiadores que los orígenes de los reinos situados a lo largo de la costa del mar de Java estaban asociados con el éxito de los héroes locales de haber convertido los negocios exteriores a las ventaja para ellos.









Los topónimos de Indonesia normalmente ha permanecido invariables desde el comienzo de la historia documentada. Habitualmente en los lugares geográficamente cercanos, cada líder se consideraba a sí mismo como el centro del mundo, donde al principio solían ser una franja de costa o un valle del río, y más tarde se extendían a los archipiélagos o una sola isla. Algunos centros consiguieron la hegemonía a nivel local, pero todavía no tenían la fuerza para extinguir permanentemente a sus rivales.Así, en los primeros tiempos de la historia de Indonesia está compuesta de muchas historias regionales que sólo gradualmente fueron afectándose unas a otras.

La fragmentación histórica del archipiélago, sostenido por su rico clima y acentuado por el acceso fácil al mundo exterior, se refleja en sus lenguas. Los intelectuales han discutido de dónde vienen originalmente las lenguas de Austronesia (Malayo-polinesia). El Continente Asiático y las islas del Pacífico son las soluciones propuestas.

Sin embargo, lo significativo para los historiadores es que los pobladores que hablaban estas lenguas casi seguramente fueron moviéndose lentamente hacia la región en pequeños grupos a lo largo de un extenso periodo de tiempo y no asumieron la identidad común rápidamente cuando alcanzaron las costas y los ríos del archipiélago. 

Por el contrario, permanecieron en grupos dispersos, algunas veces co-existiendo con los descendientes de las poblaciones del primer periodo del Pleistoceno, quienes a cambio, aprendieron a utilizar también de una forma económica su entorno durante un inmenso lapso de tiempo. Casi las doscientas lenguas de Occidente, o las de Indonesia, ramas de la familia de lenguas de Austranesia, son un índice de la manera en que las gentes del archipiélago estaban sometidas a la realidad del medio ambiente.

Los historiadores examinan las inscripciones en piedra y en metal. Estas inscripciones y las copias que han sobrevivido de los primeros textos religiosos son las fuentes importantes de información documentada. Hay que recordar que las evidencias siempre se refieren a lugares específicos. No fue posible escribir las historias narrativas integrales en las áreas extensas. La realidad detrás de las relaciones interregionales en ocasiones permanecía oculta. La labor del historiador es estudiar la historia cultural en la amplitud de los grupos dispersos de la sociedad en vez de los relatos narrativos de los reinos todavía muy indistintos. Se investiga las creencias compartidas por las clases dirigentes y los campesinos, y también de los puntos de contacto entre ellos. Las ideas de hombres de rango se articulan en la arquitectura y la literatura, reflejando una variedad de grados de influencia fuera del archipiélago. Sea lo que sea, todos los grupos de población subscribieron a asunciones básicas que tienen que ver con la dependencia de las gentes a la voluntad de las divinidades.


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