Industrias Culturales Locales

LAS ARTESANIAS EN MEXICO

México se caracteriza por la riqueza de sus productos artesanales que son
considerados como muestra del ingenio e imaginación de los mexicanos.

Las artesanías son símbolo de tradición y arraigo, ya que en
ellas vemos reflejados nuestros orígenes, aspectos sociales,
expresión cultural, costumbres y tradiciones.

Nuestros artesanos son reconocidos como artistas populares
de profunda sensibilidad y creatividad; ellos han conservado,
a pesar de la gran influencia externa, los rasgos estéticos
que les son propios y que aparecen plasmados en una
multiplicidad de objetos elaborados en diversos
materiales.

Este sector se caracteriza por tener una amplia gama de productos de diferentes materiales, calidades, tamaños y expresiones culturales, donde más del 90% de las empresas son micro y pequeñas y cuentan con una infraestructura de tipo familiar. La producción artesanal de México abarca desde prendas de vestir y artículos utilitarios, hasta objetos suntuarios en los que se refleja la cosmovisión de cada una de los 31 Estados de

la República Mexicana y la Capital del país.

Las artesanías tienen su cuna en los talleres familiares donde, con paciente
labor, los materiales que ofrece la naturaleza toman nuevas formas para
convertirse en piezas que se pueden admirar en muchas ramas artesanales
entre las que podemos destacar: tejido de fibras vegetales, textiles, bordados
y deshilados, vidrio, madera, talla en madera y pirograbado, joyería y orfebrería
, juguetería, talabartería, alfarería, cerámica, lapidería, cantería, papel amate
, cera, cartonería y pirotecnia, entre otras.

  Tejido de Fibras Vegetales

Dentro de esta rama artesanal se teje la palma, blanca o coloreada, para hacer
canastos de distintas formas y tamaños, platos, rodetes, sombreros, tapetes
y otras piezas. El Tule se utiliza para tejer sillones, petates, bolsas, figuras
juguetes

La paja de trigo se emplea para hacer sombreros y canastitas. Y con el ixtle,
que se obtiene del maguey y de otras plantas silvestres, se tiren en telar
de cintura, ayates y morrales, y, a mano, cuerdas, reatas y monederos. los
ayates fueron muy importantes hasta hace unos 50 años porque eran prendas
de abrigo, lisos o "labrados" con lana de distintos colores, para formar franjas
con diseños indígenas. Estos ayates labrados se tejían para los hombres que iban a
contraer matrimonio pues debían servirle como un lujo para cubrirse en fiestas
y ceremonias religiosas, o sencillos, como bolsas para la pizca del maíz.

La escasez de algunas materias primas, como el tule y la palma, aunada a
otros factores, ha provocado el abandono paulatino o la contracción en la
manufactura de ciertos objetos artesanales.

No obstante, el Estado de México tiene una variedad de piezas en este tipo de
materiales al igual que Michoacán, gran productor de cestería y otros artículos
de carrizo, paja ó panikua, tule y chuspata., junto con Guanajuato, donde se
hacen tejidos de carrizo.

Textil

En diversas regiones de México se fabrican prendas en telares de pedal y
lanzaderas, con hilo de algodón de color natural y teñidos artículos como:
manteles, servilletas, tapetes y cortinas, que además de cumplir con su
función utilitaria lucen como piezas decorativas.
En casi todo México se pueden encontrar textiles artesanales y los Estados que
destacan son Chiapas, Veracruz y Michoacán con diversos tipos de prendas.

Bordados y Deshilados

Esta rama artesanal conserva cierta importancia, sobre todo en la zona indígena
, ya que por distintos rumbos se hacen servilletas bordadas como un medio de obtener
algunos ingresos extra para la familia.
Se elaboran las blusas indígenas bordadas a mano, las servilletas finas, los morrales mazahuas bordados en punto de cruz con finísimas figuras multicolores y los deshilados, característicos de muchos estados como Oaxaca, Chiapas y el Estado de México.
Aguascalientes, cuenta con una tradicional industria del vestido en el ramo de bordados y deshilados y es productor de trajes de charro y sombreros.

Vidrio

Hacia 1542 se instaló el primer taller de vidrio soplado en la ciudad de Puebla de los Ángeles, al que le siguieron otros dos en Xalapa y la ciudad de México. Los primeros objetos de vidrio que se hicieron fueron utilitarios: botellas, vasos, botellones, platos, damajuanas y vinateras, y pasaron muchos años desde la fundación del primer taller para que hasta 1722, según se tienen noticias, se anunciara en otros talleres la producción de vidrio plano y espejos.

El vidrio soplado, que es una de las vertientes más conocidas de trabajo artesanal en vidrio, consiste en tomar el vidrio licuado del horno, con un tubo lo suficientemente largo para garantizar la seguridad del artesano, quien va soplando, girando, estirando, aplanando el vidrio, ayudado por unas tenazas y tijeras de corte, hasta darle a la pieza la forma deseada.

El vidrio prensado es cada vez más escaso, no obstante que sus tradicionales formas, hechas en moldes del siglo XIX, crearon toda una época del vidrio mexicano

Al vidrio que se graba con esmeril se le denomina de “pepita? por estar decorado con flores y pequeñas hojas que semejan pepitas o semillas de calabaza; se esmerilan también delicados animalillos y figuras geométricas. Los productos de mayor aceptación son floreros, vasos, jarras, botellones de leche y de agua, platones así como copas de gran calidad.

En la elaboración del vidrio estirado se utiliza un soplete y pequeñas barras de vidrio que se van fundiendo y estirando para hacer esculturas de la más ingeniosa forma. Sobre un cuerpo de base se van aplicando hilos a manera de filigrana o de encaje, logrando piezas de notable belleza. Puebla, Guadalajara, el Distrito Federal y el Estado de México, son los depositarias de esta notable manifestación artística.

La producción con este material incluye botellas, damajuanas, vasos, copas y vidrio plano. Existen diversos talleres sopladores de vidrio, lo cuales conservan la producción de las formas tradicionales y también fabrican frascos y vastas de tipo decorativo.

Madera, Talla en Madera y Pirograbado

El Estado de México es una de las principales regiones productoras de muebles de madera, principalmente de sillas corrientes con el asiento empalmado. También se hacen muebles del llamado estilo colonial, al igual que en Puebla.

En diversos lugares se hacen arcones y cajas de maderas finas con incrustaciones de hueso, en tanto que en otros lugares se labran, tallan o tornean bateas, cucharas, polveras, molinillos, salseras, etc., utilizando para ello maderas de copal, madroño u ocote.

En madera también se tallan los fustes finos para sillas de montar y máscaras en madera de zompantle o colorín,En Chiapas se trabaja la madera laqueada, mientras que en Michoacán máscaras, figurillas e instrumentos musicales.

Joyería y Orfebrería

México primer país productor de plata a nivel mundial, la extrae desde hace más de cuatro siglos. En la actualidad, exporta casi el 80% de su producción para usos industriales, como material fotográfico y médico, y para joyería. Del 20% restante, una cuarta parte se dedica a la joyería y la orfebrería mexicana.

Actualmente, los talleres de orfebrería y platería ya cuentan con su propio estilo. Las piezas que producen tienen excelente acogida.

Hoy por hoy se torna más que atractivo que el sueño de revivir una tradición artesanal a través de la imaginación y la capacitación se materialice.

La joyería es otro de los sectores importantes para las artesanías mexicanas, se realizan en oro, plata, madera, etc.

La joyería tradicional conserva cierta vitalidad, principalmente en las zonas indígenas. En muchos lugares se continúa produciendo arracadas planas, de estilo antiguo, rayadas o adornadas con piedras de vidrio de colores y palomitas de bulto. Pero en la mayor parte de los sitios en donde antiguamente se hacía este mismo tipo de objetos, el oficio ha desaparecido, debido principalmente al alto costo de los metales preciosos que pone las piezas fuera del alcance de la población indígena.

Juguetería

La juguetería popular tiene su máxima expresión en la fabricación de varios juguetes tradicionales: trompos, baleros, yoyos y perinolas, que se fabrican otras piezas en madera de tejamanil, como matracas, maromeros y guitarras.

En el Estado de México se produces los violincitos de madera de tejamanil que se encuentran en todos los mercados y ferias del país y durante las celebraciones de muertos, lanza al mercado procesiones de figuras de brillante papel metálico con cabeza de garbanzo, cajitas de cartón con un esqueleto de azúcar o de barro que se asoma por una abertura de la tapa al jalar un hilo, etc.

Talabartería

El oficio de trabajar el cuero, o talabartería, tiene antecedentes hispánicos con gran influencia árabe. Su evolución responde a las necesidades específicas de uso en el campo mexicano, adquiriendo personalidad nacional, producto de la cultura mestiza.

Los artículos para la Charrería son los más representativos de este oficio y entre ellos, el más importante es la silla de montar. La variedad y originalidad depende de su adorno. Se utilizan bordados con canutillo de plata u oro y pita, así como cordones de algodón llamados chomite. Un trabajo altamente apreciado es el cincelado, que consiste en hacer diseños sobre el cuero.

El trabajo tradicional de la talabartería es escaso. Apenas vale la pena mencionar lo que se produce en Toluca, Tenango de Arista y Villa del Carbón. Pero, en general, puede afirmarse que a medida que avanza la talabartería industrial, desaparece esta rama artesanal de los talleres familiares.

Alfarería

En la alfarería se observan diversas vertientes: la de la loza de una cochura
,para la producción de comales, cajetes, aplaxtles y ollas que conservan
en su forma ancestral la tradición indígena, la loza vidriada, más rica en
formas y más extendida geográficamente que la primera,
ya que se encuentra por
todos los rumbos del país, donde se producen jarros,
cazuelas, ollas, cántaros o zozocoles, barriles, cajetes
y macetas, en una gran variedad dé formas, estilos
decorativos y tamaños que denotan destellos de
tradición indígena y española y que han ido
evolucionando al gusto de los productores
indígenas o mestizos o en función de las
necesidades y requerimientos de cada área.

Lo anterior ha determinado la desaparición de varias formas antiguas o el abandono de ciertos decorados que no tienen ya cabida en la vida moderna.
Existen centros alfareros muy importantes en todo México, ya que la alfarería se ha enriquecido a través de los años, incorporando gran variedad de estilos y diseños modernos y otros que conservan un claro origen prehispánico.

Lapideria y Cantería

En varios puntos de la entidad se trabaja esta rama artesanal, en algunos
lugares se labra la piedra de recinto para hacer metates y molcajetes, los
antiguos utensilios domésticos. Además, columnas, fuentes y esculturas de alta
calidad.

En torno a la lapidaria el Estado de México trabaja la obsidiana, el cuarzo y
otras piedras semipreciosas. También, Aguascalientes produce artículos
ornamentales de onix.


Papel Amate

Este tipo de trabajos destacan mayormente en las regiones de Yucatán ,
Chiapas, Veracruz, las Huastecas, Oaxaca y partes de Guerrero, Morelos y
del Valle de México.

El papel indígena hecho de la pulpa de la mora y de una especie de higuera
silvestre, conserva su nombre original de amate. Es muy conocida la
producción de la comunidad otomí de San Pablito, municipio de Pahuatlán ,
en la sierra norte del estado de Puebla. Sin embargo hemos de consignar el
papel de amate elaborado exclusivamente para usos rituales en la comunidad otomí de Texcatepec y sobre todo las comunidades nahuas del cerro de Postectitla, zona de Chicontepec, en el estado de Veracruz.


Existen dos variantes de papel, el que se produce con la corteza de la mora y
que brinda un color blanquecino, y el de la higuera silvestre del que se obtiene
el papel oscuro; la intensidad del color del papel depende de la edad del árbol,
mientras más viejo más oscuro. La corteza se recoge de preferencia durante la
primavera y cuando la luna está “tierna? lo que facilita el trabajo y daña menos
a los árboles. Los hombres recogen la corteza y las mujeres fabrican el papel.

La corteza se hierve en agua con ceniza, o en agua de nixtamal, y cuando las
fibras están suaves se enjuagan en agua limpia y se conservan en una batea
con agua. El papel se hace en una tabla de madera en la que se extiende una
capa de fibras que son golpeadas con una piedra para fusionarlas. En algunas
regiones se usan otates de maíz quemados al fuego en lugar de las piedras.
Las tablas con las fibras húmedas se ponen a secar al sol y una vez secas
se desprenden fácilmente las hojas de papel.

Las artesanías representan nuestra identidad cultural, difunden nuestra
riqueza étnica, manifiestan nuestros orígenes y tradiciones, además que
enaltecen el mosaico de actividades productivas de nuestro país.

La artesanía, una actividad viva y creadora; donde las manos de mujeres y
hombres básicamente nos muestran la más pura esencia de sus vidas. Una
forma importante de cultura, una tradición de años y generaciones que sin
embargo, no quiere perder la posibilidad que las nuevas tendencias aportan al
mundo de la artesanía.

Por ello, hoy día concientes de su importancia tanto desde el punto de vista cultural como económico, es tiempo de apoyar su desarrollo y consolidación.